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30 marzo 2011

47 - Daniel Powter - Bad Day (Video)

Es una canción preciosa, suave y relajante. Esto es un trozo de partitura, pero para oirla y verla entera hay que pinchar en la imagen.

28 marzo 2011

46 - ¿GUERRA Y PAZ?

Sí, este es el título de una inmensa novela del siglo XIX, considerada una de las mejores de la literatura mundial, del escritor ruso León Tolstói. Sí, también es el título de una obra del anarquista francés Pierre-Joseph Proudhon, padre de la corriente económica llamada mutualismo. Sí, también es el título de una película maestra de Vidor, creada en 1956 y cuyos protagonistas, Audrey Hepburn y Henry Fonda eran “la crème de la crème” del elenco de actores de la época. Sí, también es el título que yo le pondría a esta sinrazón en la que nuestro país está metido. En otra época el actual Presidente del Gobierno decía: “La paz es un fracaso” (marzo del 2003) y el entonces Ministro de Defensa, hoy Presidente del Congreso decía: “Prefiero morir antes que matar” (mayo de 2005). Al mismo tiempo los más chic y cool del momento, léase los artistas de Pro, asumieron el papel, que aunque nadie les había dado ellos tomaron, de pacifistas hippies y progres como símbolo de la cultura más racional y moderna que se pueda encontrar, pregonando a los cuatro vientos, en manifestaciones, mítines, teatros, espectáculos, festivales y demás zarandajas su ya famoso NO A LA GUERRA. Pues bien, una acaba por hartarse de tanta hipocresía y de tanto cambio chaquetil. Y que quede bien claro, no estoy a favor de ninguna guerra, sea del bando que sea, y proceda de quien proceda, pero esta actitud clama al cielo.

¿Dónde han quedado esas proclamas? ¿Dónde está ese espíritu pacifista? ¿Dónde se encuentra este país que votó moralmente NO A LA OTAN y, sin embargo, se metió de lleno con los que, al firmar el pacto, nos dejaron con un palmo de narices pensando que así se escribe la historia? ¿Dónde ubicar la conciencia de los ciudadanos de a pie, que siguen a un gobierno dirigido por mentirosos recalcitrantes? ¿Dónde posicionarse cuando parece que a todo el mundo le da igual lo que se haga y que lo que se piense, “mientras a mí no me afecte…”? ¿En qué KAOS moral y ético nos han metido sin dudarlo? A veces pienso que nuestra triste existencia debería tener una salida rápida, un final programado, un botón de off para dejar esta podredumbre de mundo sin sentido.


18 marzo 2011

44 - ¿SIXTINA O NO?


Con el título de “Alarma en la Capilla Sixtina” me desayuné hace algún tiempo una noticia del periódico. Alarmantemente me alarmó el alarmante título, pero leí y leí y todo se quedaba en agua de borrajas.

Tá bien, las colas incesantes de los 4 millones de personas al año que la visitan dejan su rastro en la magnífica obra de Miguel Ángel (segundo genio del imperio de los genios, el primero es Da Vinci y el tercero, Mozart). Un rastro de fibras (los visitantes están obligados a ir vestidos), dióxido de carbono (los visitantes tienen derecho a respirar), cabellos (los visitantes llevan sus propios pelos o los comprados) y el polvo (los visitantes van calzados y no proceden de un ambiente tolerancia-cero) avejentan las pinturas de tan insigne maestro.

Solución dejar un pasaje controlado de personas y conservar el monumento para la eternidad.
A semejante propuesta se me ocurren varias cosas:
-primera: ¿un número restringido de personas? Vamos a ver si sacamos el enchufe ese que tengo con el cura del pueblo que conoce a toda mi familia y me hace un justificante de buena cristiana y fiel seguidora de la Iglesia para poder ir a ver este grandioso techo.
-segunda: ¿conservar el monumento? Eso está bien, pero también habrá que evitar las misas con incienso, los conclaves de fumadores y disminuir el número de conservadores que se dedican a ello.
-tercera: ¿para la eternidad? Esta es la que más gracia me hace, jate tú, que dentro de unos pocos añitos todo se vaya al garete, de nada habrán servido los esfuerzos y dineros gastados en la conservación. ¿Estos iluminados todavía siguen creyendo en la eternidad?, pues ya les vale. Parece que están muy lejos de las teorías sobre el calentamiento global, la destrucción y falta de nutrientes, el agotamiento de la Tierra, la contaminación ambiental, la incapacidad de gestionar la inmensidad de residuos...

¡Ah! Tranquilos estemos. La Madre Iglesia no va a permitir que se cierre la Capilla Sixtina. Esto sería el KAOS. No, por Dios, ¿y perder los 200 millones de euros que recaudan por entrar a verla, que es casi los dos tercios de su presupuesto? Cerrarla no, poner acceso restringido tampoco, conservarla sí, pues entonces ¡que mierda de noticia ALARMANTE es esta!

De todas formas yo ofrezco una SOLUCIÓN gratuita para evitar este deterioro:
-para combatir las fibras: los visitantes se desnudan de pies a cabeza antes de entrar, se duchan con agua purificada y libre de iones, se ponen una bata desinfectada, como la de los hospitales.
-para combatir el cabello: se ponen un gorrito en la cabeza, también de las de hospital.
-para combatir el dióxido de carbono: se ponen una mascarilla, de hospital, o una máscara antigas, como las del ejército.
-para combatir el polvo: polvos antisudor para los pies y unos patuquitos de telilla, como los de los hospitales (jobar, el tío que hace equipamientos para hospitales se va a forrar).
-para combatir el exceso de conservadores: como ya no hacen falta se les da un puntapié y se les manda al paro, ¡ah! ¿Que no puede ser porque son eclesiásticos?, pues a decir misa en los pueblos de la Alta Sajonia o el Desierto del Kalahari.

08 marzo 2011

42 - Evolución, un diseño no tan inteligente


(Artículo de Mauricio-José Schwarz)

El guepardo es hoy el animal terrestre más rápido, como resultado de un proceso evolutivo que le permite cazar gacelas, animales que a su vez han adquirido una capacidad creciente de correr velozmente y huir del guepardo. Los guepardos han evolucionado así porque los que por azar son más rápidos cazan más gacelas, y pueden alimentar mejor a sus crías, probablemente resultan parejas más atractivas y tienen así más probabilidades de que sus genes sobrevivan.

Pero la velocidad del guepardo tiene un precio. En la evolución, todo cambio es el resultado de un toma y daca entre varios aspectos y las ventajas que dan unos a cambio de otras desventaja. La evolución, también, puede dejar como tal ciertos rasgos antiguos que ya no tienen ninguna utilidad. El precio que paga el guepardo por su velocidad es que suele terminar la cacería en un estado de agotamiento tal que resulta fácil para otros cazadores como los leones robarles su presa. Su velocidad ha implicado una desventaja que puede costarle incluso la supervivencia como especie.

El precio del hombre

Nosotros también hemos pagado un precio por ser como somos. Un precio del que no solemos estar conscientes. Un ejemplo es la curiosa relación entre nuestros dientes y nuestro cerebro. En el proceso de evolución, una mutación nos permitió tener cráneos más espaciosos que albergaran cerebros mayores, lo cual nos ha permitido entender y alterar nuestro mundo. Esa mutación apartó parte del hueso de nuestras mandíbulas, haciéndolas más pequeñas y delgadas, pero no afectó a nuestros dientes, que siguen teniendo el mismo tamaño que antes. Así, nuestras muelas del juicio con frecuencia 'no caben' en nuestras bocas y es necesario extraerlas.

El habla es otra característica peculiarmente humana por la que pagamos un claro riesgo de muerte. En la mayoría de los animales, la tráquea y el esófago están orientados de tal modo que son totalmente independientes y permiten a sus dueños respirar y tragar al mismo tiempo. La evolución de la tráquea para el habla y nuestra posición erguida llevaron a ambos conductos en una posición tal que para tragar tenemos que dejar de respirar y viceversa, so pena de correr el riesgo de ahogarnos.

Según podemos reconstruir la historia de nuestra especie, un paso clave que nos diferenció de otros primates ocurrió hace unos cuatro millones de años, cuando nuestro ancestro 'Australopithecus' pasó a andar sobre dos pies. Las importantes ventajas del bipedalismo para la especie fueron tales que se desarrolló y se conservó pese al precio que nos impone, y del que no siempre estamos conscientes.

Al andar a cuatro patas, los órganos de los animales cuelgan de la columna vertebral, alineados y sostenidos por los músculos del abdomen. Al pasar a una posición erguida, nuestros órganos se apilaron unos sobre otros, creando una presión que que facilita la aparición de hernias, que ocurren cuando un esfuerzo excesivo crea tensión en el abdomen y desgarra los músculos abdominales.

La propia columna vertebral, al pasar a una posición vertical, se vio sometida a fuerzas para las que no estaba diseñada, pues incluso otros animales bípedos, como los dinosaurios o los avestruces, mantienen la columna horizontal. La nuestra se encontró 'de pronto' (en términos evolutivos) recta, con las vértebras unas sobre otras, presionándose y asumiendo una forma de 'S' poco frecuente en el mundo animal. El resultado son problemas en los discos intervertebrales, escoliosis y los dolores en la parte baja de la espalda que afectan a muchas personas.

Nuestros pies y piernas son otras víctimas que pagan nuestra postura erguida. Las venas varicosas sufren de los efectos de la gravedad como nuestros órganos internos. La presión de la sangre sobre las venas de nuestras piernas aumenta su tamaño y debilita sus válvulas dándoles un aspecto hinchado y grisáceo.

Al mismo tiempo, el pie pasó de ser un órgano prensil a una plataforma para sostener el cuerpo, desarrollando un arco que le da una locomoción más eficaz donde el peso pasa del talón al borde externo del pie y hasta el dedo gordo, pasando por las articulaciones entre los metatarseos y las falanges. Pero el arco también puede fallar, dando lugar a los pies planos. De hecho, entre un 20 y 30% de todas las personas nunca desarrollan el arco del pie.

Pero uno de los más dramáticos cambios producidos por el bipedalismo, grave desventaja que se pagó para andar de pie, son los problemas y dolores del parto. Para sostener el cuerpo erguido, la pelvis humana se vio presionada para desarrollar un tremendo cambio. Se hizo más corta, apoyando la columna vertebral más cerca de las articulaciones de las piernas, que a su vez se hicieron más grandes y fuertes, y evolucionó hacia una forma que le permite gestionar mejor el equilibrio y la locomoción. El ángulo de la pelvis cambió y el canal del parto se hizo más estrecho.

La pelvis femenina debía dejar paso a las crías para su alumbramiento, pero mientras la pelvis cambiaba, también las crías iban naciendo con cabezas cada vez más grandes. Así, en el proceso del parto el bebé debe realizar un extraño giro, infrecuente entre los demás primates, en el que varias cosas pueden salir mal. Las numerosas complicaciones del parto humano, que están presentes desde que aparecimos como especie claramente diferenciada y que no tienen otras especies, no son pues un castigo, ni producto de la modernidad y sus problemas, sino una parte del precio que pagamos por ser quienes somos, y un testimonio de nuestro pasado, de lo que fuimos y de cómo devinimos en 'Homo sapiens'.