856 - ¿Hacia adónde vamos? ¿Cuál será nuestro futuro?

¿Sabemos hacia dónde van los continentes? ¿Hacia dónde nos llevará la deriva tectónica en un futuro?

Nuestro suelo no es estático, gira, de forma imperceptible, pero gira. 

Los últimos movimientos sísmicos en Granada, en Canarias, en Portugal, en el Atlántico cercano... hacen pensar que nuestra península se mueve.

Según los últimos hallazgos en geodinámica la Península está metida de lleno en un sutil pero constante movimiento de rotación que está redefiniendo el mapa de riesgos tectónicos en el sur de Europa.

Este desplazamiento es consecuencia directa de las placas tectónicas Euroasiática y Africana. La Península Ibérica actúa como un terreno intermedio entre ellas.

Los puntos clave de este fenómeno son:

El sentido del movimiento: los datos de los satélites de alta precisión confirman que la península experimenta una rotación en sentido antihorario.
La velocidad del cambio: aunque para el ojo humano es imperceptible, el giro se produce a un ritmo de escasos milímetros por año, una magnitud pequeña pero geológicamente significativa.
El motor geológico: el empuje de la placa africana hacia el norte genera una presión asimétrica que obliga al bloque ibérico a pivotar sobre ciertos ejes estructurales.

Las implicaciones para el futuro de la región no es solo el giro, sino cómo este movimiento redistribuye la tensión acumulada en las grietas. 

Este descubrimiento es crucial por varias razones:

Prevención sísmica: entender este giro permite identificar con mayor exactitud qué zonas de España y Portugal tienen más probabilidades de sufrir terremotos en el futuro, ya que la rotación altera los puntos de fricción en la corteza.

Evolución del relieve: a largo plazo (millones de años), este proceso transformará los sistemas montañosos de la región, influyendo en la formación de nuevas elevaciones o la apertura de cuencas.

Modelos geodinámicos: este hallazgo obliga a actualizar los libros de texto y las simulaciones informáticas que los geólogos utilizan para predecir el comportamiento del manto terrestre bajo Europa.

La Tierra es un planeta dinámico que se mueve y se moverá constantemente. Las placas tectónicas se crean y se destruyen, con lentitud, pero en constante movimiento. 

Para España y Portugal, esto significa que su posición en el mapa no es una coordenada fija, sino una trayectoria en constante evolución. La comunidad científica coincide en que este avance es solo la punta del iceberg de una nueva etapa en la investigación geofísica peninsular.

Este será nuestro futuro.



855 - MENTIR? parece que está de moda

Hace poco oí otra vez la frase atribuida a Joseph Goebbels "Una mentira repetida 1.000 veces se convierte en verdad"

Esta táctica psicológica y propagandística explica cómo la repetición constante de un mensaje hace que nuestro cerebro lo perciba como familiar y, por tanto, como verídico, sin importar si es real o falso.

La mente humana ahorra energía y al escuchar algo varias veces, le resulta más fácil de procesar y recordar. Lo que se confunde erróneamente con una prueba de que es verdad.

Buscando información que me ayudase a comprender la necesidad de mentir, y cómo nos tragamos tantas y tantas mentiras de políticos, dirigentes, amigos-as, compañeros-as de trabajo y conocidos-as, he llegado a estos artículos que me han parecido francamente interesantes, sencillos de comprender y directos.

DESCUBRIR UNA MENTIRA

CÓMO DETECTAR MENTIRAS

CÓMO DESENMASCARAR UNA MENTIRA

5 TIPS PARA DETECTAR LAS MENTIRAS

854 - ¿NO TIRAS NADA? este es el porqué

 

Hay personas que acumulan de todo en su casa y lo acumulan de forma compulsiva.

Pero también hay personas que aún teniendo una gran acumulación de cosas, lo hacen porque son un regalo, porque les recuerda a alguien, porque forman parte de su acerbo cultural, porque son recuerdos de su vida,...

Otras personas acumulan cosas, no porque tengan un síndrome de Diógenes, ya que pueden tirar las cosas en el momento que quieran. Son personas que no tiran nada, pero no tienen problemas para desprenderse, sino que viven en el ‘por si acaso’.

Quienes conservan este tipo de objetos suelen proyectarse constantemente hacia escenarios futuros, imaginando situaciones donde aquello que hoy parece inservible podría recuperar su utilidad. Más que una simple acumulación, esta conducta revela un mecanismo psicológico de anticipación vinculado a la gestión de la incertidumbre. 

Desde esta perspectiva, las pertenencias dejen de ser meros objetos para convertirse en marcadores identitarios; por ello, desprenderse de ellas se experimenta como una pérdida simbólica de uno mismo. 

Al final, el miedo a enfrentarse a un imprevisto sin recursos, sumado a este profundo apego emocional, confluye en el desarrollo de una sensibilidad especial hacia el valor potencial y el significado de las cosas.

El pensamiento anticipatorio no consiste en predecir el futuro, sino en prepararse para él. Al proyectarnos hacia el mañana, no intentamos adivinar con exactitud qué sucederá, sino activar nuestra capacidad de adaptación. En última instancia, esta habilidad no es un acto de clarividencia, sino un rasgo evolutivo y una de las mayores expresiones de la inteligencia humana.

El viejo mito de la nostalgia: Durante mucho tiempo se la juzgó como una emoción pasiva, casi una trampa mental que delataba la dificultad para adaptarse al presente.

La realidad psicológica: Investigaciones recientes demuestran lo contrario. Recordar el pasado con afecto es, en realidad, un potente estabilizador emocional. Cuando abrimos una caja llena de objetos de la infancia, no estamos intentando quedarnos a vivir en el ayer; estamos recurriendo a un anclaje. Lejos de ser un lastre, los expertos definen hoy la nostalgia como un "recurso psicológico" dinámico, capaz de mitigar la soledad, inyectar optimismo y devolvernos el sentido de pertenencia cuando el presente se vuelve difuso.

Es fundamental diferenciar la tendencia natural a conservar objetos de los casos donde la acumulación genera un malestar significativo. 

Guardar cosas por apego emocional o prevención no implica un problema psicológico en sí mismo; la clave radica exclusivamente en el impacto que esta conducta tiene sobre el bienestar y el funcionamiento diario. Mientras conservar recuerdos no perjudique la calidad de vida ni el espacio vital, es una conducta perfectamente saludable. Sin embargo, cuando los objetos empiezan a invadir el día a día e interfieren con la rutina, es el momento de encender las alarmas y considerar la ayuda profesional.

¿Eres una persona de este tipo? Conozco a muchas que sí lo son, y yo en parte también. El "Por si acaso" y el valor afectivo de algunos objetos a veces me hacen reflexionar y pensar en qué es lo que tengo que hacer, tirar todo o mantenerlo. 

853 - MY WAY no sólo una canción

Nunca una canción tan simbólica y en permanente actualidad, sobre todo en los funerales, ha sido tan controvertida.

Vamos al tejemaneje.

En 1967 el cantante y compositor Claude François compuso una canción de desamor tras la ruptura con Isabelle Geneviève Marie Anne Gall, France Gall, de profesión... mocatriz (modelo, cantante y actriz).

En aquella época David Bowie trabajaba de letrista para una editora musical que traducía canciones en otros idiomas,  y ese fue su encargo. 

La canción que Claude François compuso se titulaba COMME D'HABITUDE. La letra que Bowie propuso en inglés, EVEN A FOOL LEARNS TO LOVE no gustó, no tuvo repercusión. Paul Anka, a su vez, hizo otra versión de la letra, que Frank Sinatra llevó al éxito más absoluto.

Bowie odiaba esta versión, la suya se había desechado sin explicaciones y ahora el éxito era el de otros.

Todo tiene su medida, y la opinión siempre debe ser particular. Por lo que dejo las 3 versiones, francés, inglés Bowie, inglés Sinatra. Ahora a disfrutarlas.

CLAUDE FRANÇOIS




DAVID BOWIE




FRAN SINATRA

852 - EL SILENCIO CREA NEURONAS NUEVAS. HAZ LA PRUEBA

 

Tres días de silencio sin música, conversaciones ni notificaciones te cambian por dentro: menos cortisol, más claridad y hasta neuronas nuevas en el hipocampo. Esto es el resultado de no situarse en el centro del tráfico, avisos del móvil, voces de fondo, ruido ambiental, conversaciones, música de ascensor, vídeos de RRSS... 

El cerebro se pasa el día filtrando, priorizando y vigilando, pero si todo esto desaparece sólo durante 3 días...

En 2013 un equipo de investigadores observó qué pasaba si unos ratones pasaban dos horas al día en silencio dentro de cámaras insonorizadas. El resultado fue llamativo, aparecieron células nuevas en el hipocampo, una zona clave para memoria, emoción y aprendizaje. El hallazgo sorprendió aún más porque el silencio superó a otros sonidos, ruido blanco, música e incluso llamadas de crías, a la hora de favorecer la neurogénesis, el proceso de crear nuevas neuronas.

Tres días de silencio para regenerar el cerebro

La investigadora principal, Imke Kirste ha dicho: “Hemos observado que el silencio realmente ayuda a las nuevas células generadas a diferenciarse en neuronas e integrarse en el sistema”. Si esto ocurre en ratones con 2 horas al día, ratones con pequeños cerebros que sufren cambios significativos, ¿qué podría hacer una inmersión de tres días en uno más grande?

La Organización Mundial de la Salud ha descrito la contaminación acústica como una “plaga moderna”. El ruido activa los circuitos emocionales del cerebro como la amígdala, que detecta las amenazas, y puede disparar cortisol incluso cuando estás intentando dormir. Ese goteo de estrés tiene consecuencias. Vivir cerca de una carretera, por ejemplo, se ha asociado con mayor riesgo de hipertensión, problemas cardiovasculares y efectos cognitivos, especialmente en niños.

El silencio funciona como contrapeso fisiológico. Un estudio de 2006 observó que dos minutos de silencio, después de escuchar música, reducían más la frecuencia cardiaca y la presión arterial que la música lenta. Es como si el cuerpo reconociera el corte de estímulos como una señal de seguridad, y aflojara la tensión.

En la cabeza también se nota. Un estudio con 59 participantes encontró que quienes trabajaban en silencio soportaban menos carga cognitiva y registraban menos estrés que quienes tenían conversaciones u otros ruidos de fondo. 

Los tres días, según relatan muchas personas que hacen retiros de silencio, tienen una curva curiosa. La primera jornada suele amplificar la voz interna, como si te subieran el volumen de pensamientos pendientes, dudas y planes. En vez de ser un fallo, se parece más a abrir el buzón y ver, por fin, los correos sin leer. En la segunda jornada el cerebro deja de pelear contra el vacío. El sistema auditivo, acostumbrado a filtrar basura sonora, descansa, y empiezas a percibir detalles mínimos, el aire al entrar por la nariz, el roce de la ropa, el ritmo del corazón. La tercera suele traer claridad y un tipo de creatividad que no siempre aparece en la oficina. Sin ruido ni pantallas, se rompe la “atención parcial continua” de la vida digital, y el cerebro recupera tiempo de procesamiento. Algunas personas encuentran soluciones que llevaban meses atascadas, como si el silencio fuera un escritorio limpio donde por fin caben las ideas.

No todo el mundo lo tolera igual. Para quienes viven enganchados a estímulos, la quietud prolongada puede disparar ansiedad, y conviene entrar poco a poco. Aun así, en un mundo que no calla, el silencio se ha convertido en una forma radical de autocuidado.

Una vez comprendido el proceso sólo nos queda hacer la prueba. Aprovechando un fin de semana largo, unas vacaciones o un descanso casero podemos empezar a probar con tiempos cada vez más largos hasta que lleguemos a los 3 días.

Yo ya estoy en ello.

851 - ESPERANZA PARA EL ALZHEIMER

El Alzheimer es una enfermedad grave que afecta a más mujeres que a hombres.

A nivel mundial, aproximadamente dos tercios de las personas diagnosticadas son mujeres. Esto significa que, por cada hombre, casi dos mujeres padecen la enfermedad, no solo debido a su mayor longevidad, sino también por factores biológicos y genéticos.

La estimulación cerebral no invasiva desarrollada por investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), centrada en la estimulación sensorial a 40 Hz (gamma), ha demostrado resultados prometedores para frenar el avance del Alzheimer y reducir sus síntomas. Esta técnica, conocida como GENUS (Gamma Entrainment Using Sensory stimuli), utiliza luces intermitentes y sonidos para mejorar la función cognitiva y reducir la atrofia cerebral. 

Puntos clave de la investigación del MIT:
Mecanismo (40 Hz): La terapia consiste en exponer a los pacientes a luces LED y sonidos a una frecuencia de 40 hercios (gamma) durante una hora diaria. Esta frecuencia es fundamental para la sincronización de las ondas cerebrales.

Reducción de Placas Amiloides y Tau: Estudios en ratones y ensayos preliminares en humanos indican que esta estimulación reduce la acumulación de proteínas beta-amiloide y tau, responsables de la neurodegeneración.

Sostenimiento de la Cognición: En estudios de fase II, pacientes con Alzheimer leve expuestos a esta estimulación mostraron una reducción significativa de la atrofia cerebral, así como mejoras en el sueño y la memoria, incluso en seguimientos de hasta dos años.

Estimulación multisensorial: Además de la luz y el sonido, el MIT ha explorado la estimulación táctil a 40 Hz (vibraciones), demostrando también una reducción en la patología y mejora en funciones motoras en modelos animales.

Seguridad y Comodidad: La terapia se describe como no invasiva, segura y bien tolerada por los participantes, con potencial para ser aplicada en el hogar. 

Estado actual y futuro:
La tecnología ha sido licenciada a la empresa Cognito Therapeutics, que actualmente realiza ensayos clínicos de Fase 3 para evaluar su efectividad a mayor escala.

Nuevos estudios están probando si esta estimulación puede prevenir el avance del Alzheimer incluso antes de que aparezcan síntomas graves. 

Aunque los resultados iniciales son esperanzadores, se requieren ensayos clínicos más amplios para confirmar los beneficios a largo plazo en la población general.