30 marzo 2025

788 - UN GRAN FILÓSOFO JUDIO DE GUADALAJARA (MOSÉ BEN SEN TOB)

Mosé ben Sen Tob de León (1240-1305), también conocido como Moisés de León o Moisés de Guadalajara, fue rabino y uno de los principales filósofos de la mística judía, la cábala. Su principal obra, el Libro del Esplendor o Zóhar, es el libro central en la Cábala y considerado por algunos la tercera de las obras supremas del judaísmo, tras la Biblia y el Talmud. No se sabe bien si nació en León o en Guadalajara alrededor del 1240, aunque sí se conoce que falleció en Arévalo en torno al 1305, siendo enterrado en el cementerio judío de Ávila, en lo que hoy es la Huerta del Monasterio de la Encarnación.

Existe una discusión entre los historiadores en torno a si Moshé ben Shem Tob de León nació en León o en Guadalajara. Y los estudiosos que afirman que nació en Guadalajara sostienen que «de León» quedó incorporado al nombre de Moshé ben Shem Tob a través de su padre, el «Shem-Tob de León» o el del «Buen Nombre de León».

Desde joven se interesó por la filosofía y ya con 24 años de edad, mientras seguía sus estudios religiosos, recibió una copia de la Guía de perplejos de Maimónides. A partir de entonces empezó a interesarse por la Cábala y dedicó varios años de su vida a contactar con cabalistas de toda la Corona de Castilla, llegando a entablar relación con un ya anciano Nahmánides, y a difundir la doctrina cabalista ante el aumento de la influencia racionalista del judaísmo.

Moisés de León combatió en sus obras la interpretación filosófica de la Biblia para reemplazarla por una interpretación mística. Asimismo, tomó parte en la discusión en torno a fe y razón, religión y filosofía tan propia de estos círculos intelectuales del siglo XIII en la Corona de Castilla. Porque es importante decir que los estudios cabalísticos no proponen un alejamiento de las posiciones racionalistas, sino que proponen incorporar y desarrollar éstas. Y como es sabido, este debate llegó a enfrentar las posturas de los grandes sabios de la época, como Maimónides o Nahmánides.

Establecido en Guadalajara, Moisés de León completó alrededor de veinticuatro escritos sobre Cábala y en 1286 ya tenía concluida buena parte de su redacción del Zóhar, incluyendo una versión renovada del comentario o Midrash.

El Zóhar
El Sefer ha Zohar (Libro del Esplendor), es la suma de la Cábala judía y uno de los grandes libros místicos de la Humanidad, vio la luz en España a finales del siglo XIII. Su autoría se atribuye al rabino Moisés de León (1250-1305), docto cabalista, autor asimismo de otras obras místicas muy conocidas, hombre famoso en su tiempo en torno al cual se crearon muchas leyendas. Moisés de León atribuyó el libro al famoso místico judío del siglo II Simeón Ben Yojai, siguiendo la costumbre, tan común en la época, de atribuir las obras propias a un clásico de prestigio. Las fuentes del Zohar se encuentran en los fundamentos de la sabiduría judaica: diversos libros de la Biblia, el Libro de Enoch, los Apocalipsis, los talmudim, los midrashim y otras obras, entre las que hay que contar otros dos grandes libros de especulación cabalística: el Sefer Yetsira y el Sefer Bahir.

23 marzo 2025

787 - FORTALECER EL SUELO PÉLVICO

El suelo pélvico es el conjunto de músculos situados en la parte baja de la pelvis que da soporte a los órganos allí situados (vejiga, útero y recto), favoreciendo la continencia urinaria y fecal y las relaciones sexuales, actuando de apoyo y cierre de la vejiga, del útero o matriz y del intestino inferior o recto.

Estos órganos pélvicos se comunican con el exterior a través de unos conductos (uretra, vagina y ano) que atraviesan el suelo pélvico.

Cuando se debilita aparecen problemas como: Incontinencia urinaria al reír, toser, etc., dificultad para vaciar la vejiga por completo, infecciones urinarias recurrentes, dolor en la micción, incontinencia fecal. estreñimiento, relaciones sexuales dolorosas o sin sensibilidad,  dolor pélvico,... provocando una pérdida de calidad de vida. 

Los problemas del suelo pélvico afectan tanto a mujeres como a hombres.

Las causas de su deterioro son diversas como: los partos, el estreñimiento, la obesidad, la menopausia, las cirugías ginecológicas, enfermedades respiratorias o fumar (al toser muchas veces el suelo pélvico se debilita).

A continuación os dejo un vídeo, un artículo y ejercicios para reforzar el suelo pélvico y evitar los problemas derivados de su deterioro.




16 marzo 2025

786 - ¿SABRÍAS DECIR SI SON REALES?

 

Este artista es tan preciso en sus creaciones de muñecos de goma que parecen reales.

Merece la pena ver cómo las confecciona y la pulcritud con la que realiza los detalles.

Os dejo este ENLACE para disfrutarlas, y alguno de sus vídeos.





09 marzo 2025

785 - ¿POR QUÉ HAY MÁS DIESTROS QUE ZURDOS?

La mayoría de los humanos somos diestros, ¿es esto una tendencia natural o el azar forma parte del misterio?

En general, lo derecho se asocia con destreza, competencia y corrección, mientras que lo izquierdo está cargado de connotaciones negativas.

De hecho, zurdo, según la RAE, es sinónimo de maligno, siniestro, perverso o amenazador, consideración presente desde tiempos remotos.

Sin ir más lejos, en las representaciones paleocristianas del Juicio Final los justos se sitúan a la derecha de Dios Padre, mientras que los condenados eternamente se ubican a su izquierda.

En culturas orientales se encuentran valoraciones similares y en el mundo islámico se reserva la mano izquierda para funciones escatológicas.

En cualquier caso, lo siniestro ha incorporado culturalmente un estigma negativo, asociándose con “rarezas sospechosas” y marginando a sus portadores.

Pero, ¿por qué somos mayoritariamente diestros? ¿Qué es lo que subyace biológicamente a este fenómeno?

Existen dos hipótesis:

PRIMERA HIPÓTESIS: por genética asociada al sexo

Se sabe que los zurdos tienen una probabilidad ligeramente menor de sobrevivir hasta edades avanzadas y su porcentaje es superior en los hombres, por lo que se ha relacionado con los niveles de testosterona.

La condición zurda se fija en torno a la pubertad y se asocia con mayor frecuencia de enfermedades inmunes, migrañas y desórdenes cognitivos durante el aprendizaje y la maduración.

¿Está entonces la condición zurda codificada genéticamente en los cromosomas sexuales?

En el cromosoma Y desde luego que no, puesto que hay mujeres zurdas. Entonces, ¿se localizaría este supuesto gen en el cromosoma X?

En tal caso, la condición hemicigótica masculina (XY) haría más frecuente tales fenotipos si fuese un carácter recesivo.

No obstante, esta propuesta tampoco sería satisfactoria, puesto que no explica que la condición zurda sea más frecuente en mellizos, neonatos prematuros e individuos que han soportado estrés o condiciones de hipoxia fetales.

De hecho, tales circunstancias ocasionan también una prevalencia de la condición zurda en los chimpancés, nuestros parientes vivos más próximos.

Tampoco las frecuencias de aparición responderían a una herencia mendeliana típica ligada al sexo, pues entonces sería esperable que un 50 % de los hombres fuesen zurdos y sólo el 25 % de las mujeres.

De tener, pues, una naturaleza genética, se trataría de algo más complejo.

SEGUNDA HIPÓTESIS: por ventaja adaptativa

Aunque ambas manos pueden, potencialmente, desarrollar la misma fuerza y destreza, la realidad es que no lo hacen.

Esta asimetría morfológica podría evidenciar procesos anatómicos internos que sufren desarrollos diferenciales en ambos lados del cuerpo.

Las primeras etapas embrionarias de los mamíferos responden a un desarrollo de órganos y sistemas de clara simetría bilateral. No obstante, el aparato digestivo manifiesta asimetrías muy tempranas en el posicionamiento de sus órganos.

También aparecen en la configuración diferencial de los pulmones (dos lóbulos en el izquierdo frente a tres en el derecho).

Igualmente, el vaso circulatorio primigenio se curva, retuerce, compartimenta y crece diferencialmente, generando un mayor desarrollo del arco aórtico izquierdo (en mamíferos, porque en aves el dominante es el derecho).

El resultado es que el órgano vital por antonomasia, el corazón, se sitúa desplazado hacia el hemitórax izquierdo, al igual que la aorta.

Reflexionemos sobre este hecho. Dado que cualquier lesión potencial revestirá más peligrosidad en el tórax que en el abdomen, y más en el hemitórax izquierdo que en el derecho, los humanos hemos tendido siempre a proteger esta zona.

La bipedestación aumentó la exposición y vulnerabilidad de nuestro tórax. Esto nos llevaría a pensar que la condición diestra es potencialmente más “adaptativa”, por implicar una mayor tasa de supervivencia.

Los ejércitos de diferentes culturas han desarrollado escudos que, portados con el brazo izquierdo, protegen el hemitórax de este lado del cuerpo.

Con ello, dejan libre para atacar la mano derecha. Ahora bien, en biología evolutiva hay que tener en cuenta que, en ciertas características, se da una selección inversamente dependiente de la frecuencia.

En otras palabras, los zurdos tienen ventajas de cara al combate individual en un mundo de diestros.

No obstante, esta razón se descarta porque integrar zurdos en formaciones militares cerradas acarrea más problemas de coordinación con los diestros que ventajas individuales.

Además, esta explicación no afecta a las mujeres, que no han participado masivamente en formaciones militares.

Para intentar contrastar esta hipótesis necesitaríamos conocer si las primeras manifestaciones de lo zurdo son anteriores a la aparición, relativamente reciente, de escudos y espadas.

Efectivamente es así, pues las poblaciones de cazadores-recolectores actuales, con un género de vida similar al del Paleolítico y que no usan escudos, son también predominantemente diestras.

Estimaciones tempranas de la condición zurda las tenemos en la argentina cueva de las Manos, cuyos motivos más antiguos se han datado en el octavo milenio a. e. c.

En ella, las 829 impresiones negativas de manos izquierdas, frente a tan solo 31 derechas, nos hablan de que sus pobladores eran mayoritariamente diestros.

Las manos estampadas con técnicas parecidas en cuevas españolas, francesas e italianas reflejan una condición similar en poblaciones europeas más antiguas: el caso de las 57 manos izquierdas impresas de la cacereña cueva de Maltravieso (quizás de neandertales por su cronología, estimada en más de 64 000 años) o las 275 de la santanderina cueva del Castillo, la mayoría de mujeres.

Otra forma de conocer la naturaleza zurda o diestra de las poblaciones primigenias sería el análisis de la lateralidad en marcas y ralladuras producidas con útiles líticos sobre los huesos de sus presas o sobre su propia dentición.

En la población de la Sima de los Huesos de Atapuerca, con más de 450 000 años de antigüedad, se ha descubierto así que los Homo Heidelbergensis eran ya predominantemente diestros.

Otras especies más antiguas de nuestro linaje evolutivo muestran en sus moldes cerebrales evidencias de dominancia diestra.


Según todo esto, vemos que no queda definitivamente clara la causa del predominio de la condición diestra.

En cualquier caso, y considerando que la esperanza de vida de los zurdos es algo menor que la de la población general, podría considerarse que esta condición sigue entrañando “mala suerte”.

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