21 - ¿SER/ESTAR DE BAJA?


Bueno, ser baja o estar de baja. Aunque parezca mentira un simple y llano verbo puede confundir al más pintao.
Ser baja en una empresa significa que ya no curras.
Estar de baja en una empresa significa que ya no curras.
¿Y dónde está la diferencia?
Pues blanco y en botella.
Cuando eres baja (no de estatura, que eso es otra guerra), el empresario prescinde de tus servicios y te aboga a vivir de las rentas, o en su caso más beneficioso, o a ir a la cola del paro para cobrar el subsidio; y una vez puesto en cola, encontrar otro curro, misión imposible en estos tiempos.
Cuando estás de baja, el empresario prescinde de tus servicios temporalmente porque te has agarrado una enfermedad que no te permite trabajar, una incapacidad transitoria lo llaman. En cuanto el médico de la SS o el de empresa te veo “bueno”, te largan al trabajo y vuelves a ver la cara a todos los compas, al jefe, al de la limpieza, al de mantenimiento, al guarda…
Mi caso es terrible porque aunque ahora estoy de baja, maldita sinusitis aguda, soy baja. No es que prescindan de mi contrato, imposible, soy muy valiosa, ¡no!, es que no tengo la estatura suficiente para pasar de este adjetivo como se pasa de gente o del curro o de los malos rollos. En fin, ser o estar de baja para algunos es lo mismo. Bendito KAOS.

19 - ¿Quitar pelusas?

¿Quién es el desafortunado de no tener una máquina de quitar pelusas? No me refiero a ese rollo pegajoso que venden los ciudadanos procedentes de China, sino a la máquina con motorcillo que se ajusta a la mano y con una sola pila “de las gordas” puede realizarte un servicio de al menos 1 año seguido sin necesitar cambio de fuente de energía.

¿No lo habéis probado? Es algo maravilloso. Yo cuando necesito un poco de tranquilidad y relajación me pongo a quitar pelusas y bolitas, de calcetines, sábanas, jerséis, pañuelos, camisetas, camisas. De esta manera aplaco mi KAOS interno.

Es algo impresionante oír el runrún del motorcillo y al mismo tiempo ver como se llena la tripilla de pelusas, y como en un pispas, si la ropa es de buena calidad, te deja todo suave y tú con una sensación de paz, que ni haciendo Tai-Chi, ni después de haber hecho un ciento de kilómetros corriendo a la redonda.

Después de haber pasado y repasado la maquinilla por la prenda concreta te quedas con una cara de satisfacción que cualquiera diría que vienes de un encuentro furtivo con tu amado/a. Y para colmo la ropa “queda como nueva”, es un gustazo que no quiero que se pierdan los demás y a todos insisto en que se hagan con una de ellas y experimenten. Pocas cosas tan insignificantes pueden dar tal placer.

17 -Bizi-itxaropenaren eboluzioa

Gizakion gehienezko bizitza-luzera ez da aldatu azkeneko 100.000 urteetan; 120-130 urte inguruan dagoela dirudi. Aldatu dena bizi-itxaropena da. Herri industrializatuetan, 1900ean 49 urte ingurukoa izatetik gaur egun 76koa izatera pasa da. 27 urteko gehikuntza hori erromatarren garaia eta 1900 bitartean eman denaren antzekoa da, eta haurrengan gaixotasun infekziosoak murrizteagatik gertatu da. Izan ere, XX. mendean bizi-itxaropena 27 urte gehitu bada, 21 urte mendearen lehenengo 70 urteetan gehitu da, eta azkeneko 30 urteetan 6 urte baino ez. Higiene hobeak eta antibiotikoen eta txertoen aurkikuntzak ahalbidetu du hori.

Nahi ez... eta zahartu egin behar! (Zientzia.net)

15 - ¿DXT?

Llevo observando desde hace algunos meses, lo cuál dice poco de mi, que en las noticias, programas de TV, periódicos especializados y generales, aparece dxt para referirse a deporte. No está mal la simplificación, y felicito al que se le ocurrió por primera vez, pero es un poco infantil, ¿no?

Bueno en realidad yo quería hablar del deporte. Ese esfuerzo corporal que de un tiempo a esta parte nos tenemos que sentir obligados a hacer para sentirnos personas en consonancia con los tiempos que nos han tocado vivir. Pues bien, lo siento, pero no puedo estar más en desacuerdo con ese gentío inmenso que proclama a los cuatro vientos que el deporte es sano y necesario, y que hay que convertirlo en una parte importante de nuestra vida. Vamos, estoy pensando que lo mismo es un slogan de las marcas comerciales dedicadas al deporte, para ganar más, fíjate.

NO ME GUSTA EL DEPORTE. Vamos a especificar, no me gusta HACER deporte.

Sí que me gusta ver como los demás lo hacen, pero personalmente, no me atrae ninguno, salvo la natación, pero sin agua. No, hombre, no, es broma, la natación me gusta pero me fastidia toda la parafernalia que hay que montar para practicarla: hacer la mochila, coger toalla, bañador, ropa interior, gorro de baño, gafas, tapones para las orejas, zapatillas de ducha, gel, champú, suavizante de pelo, crema corporal, crema de cara, peine, 1€ para la taquilla, funda para las gafas de ver, carné de socio, cartera con documentos y dinero por si acaso, móvil. Y cuando vuelves a casa: deshacer mochila, lavar el bañador y el gorro, ponerlo todo a secar, volver a poner la cartera, el dinero y el móvil en el bolso.

Un verdadero KAOS, ¡eso es lo que es!. Por no mencionar la idea de que cuando a ti se te ocurre ir a nadar, se le ha ocurrido al 20% de la ciudad. Y allí vamos todos a darnos codazos hasta en el agua. Un niño que se tira en bomba, una señora que nada atravesada, unas jovencillas que jiji, jaja, no me alcanzas. Entonces decides ir a las calles más organizadas, esas que ponen “nado continuo”, “nado rápido”, y resulta que los que nadan en estas calles se están entrenando para las Olimpiadas y van y vuelven a toda castaña, pero si yo lo que quiero es nadar tranquilita, pues no, o coges un ritmo endiablado o te cepillan por todas partes. Total que te sientes fatal y te vuelves a soportar a los niños tirándose en bomba.

Después de hacer mis 10 largos (ida y vuelta) reglamentarios, digo, ¡hala!, vamos pá casa que ya he hecho el deporte de un mes.

Me reitero y reafirmo con entusiasmo, NO ME GUSTA HACER DXT. ¿Acaso es un delito?, pues en casa espero a que me encarcelen.