05 abril 2026

839 - Cambiamos la hora ¿y?

Hace una semana hemos cambiado la hora en muchos países de Europa para ajustar los horarios a las horas de luz.

Tenemos horario de verano y de invierno, pero ¿es muy negativo para las personas el cambiar la hora?

Empecemos porque en la antigüedad no había relojes mecánicos tan precisos como los que conocemos nosotros. Aunque tenían relojes de sol, de agua, de arena y de vela su precisión era bastante relativa. 

Hasta entonces la gente se levantaba con el Sol y trabajaba hasta que el Sol desaparecía, siendo un par de horas más tarde cuando se iban a dormir. De esta manera acompasaban su vida a la luz solar.

Los primeros relojes mecánicos de torre surgieron en Europa (siglos XI-XIV) para organizar los rezos monásticos, evolucionando luego hacia mecanismos de péndulo y muelle. El reloj de bolsillo se inventó en el siglo XV y los de pulsera en el siglo XIX. 

Cuando en la Primera Guerra Mundial (1914-18) los aviadores y soldados empezaron a usar el reloj de pulsera este se popularizó. En aquellos años era un signo de elegancia y poderío llevar reloj, aunque la mayoría de la gente no podía comprarlo y por lo tanto no lo utilizaban, seguían fiándose del Sol.

Y de allí hasta nuestros días.

Pero hablemos del cambio de hora. El cambio de hora fue una decisión alemana (1916) para aprovechar mejor el carbón. Después, poco a poco, los demás países, atendiendo a las crisis económicas, fueron sumándose al cambio. En España, la primera vez fue el 15 de abril de 1918, aunque su implementación estable y continua en Europa y España comenzó en 1974 y se unificó en 1981.

El Tierra va variando su posición respecto al Sol y, salvo los países que se encuentran en el ecuador, que siempre tienen la misma hora, los demás países tienen invierno y veranos de diferente duración solar. El Sol sale o desaparece 1,5 segundos antes o después cada día, según la estación del año. Si en la antigüedad este horario solar era el que regía la vida humana, tras el uso del reloj esta variación se hace inviable, por lo que a lo largo del año se cambia la hora, en una hora concretamente, dos veces, en marzo y en octubre, de esta forma entramos en los horarios de verano e invierno acompasando nuestra vida diaria a la luz solar.

Pero... llegamos a la pregunta inicial, ¿el cambio de hora es tan negativo como dicen?
En primer lugar 

NO todos los países cambian su hora, por ejemplo Islandia, Rusia o Turquía no lo hacen.
En segundo lugar la necesidad del cambio de hora es un tema de intenso debate científico y político. Aunque se mantiene oficialmente en la Unión Europea por razones de ahorro energético y coordinación, muchos expertos y ciudadanos cuestionan su utilidad real hoy en día. 

¿Por qué se sigue haciendo? Argumentos a favor

Ahorro energético: El objetivo histórico, reforzado tras la crisis del petróleo de 1974, es reducir el consumo de electricidad al hacer coincidir el final de la jornada laboral con las horas de luz solar, disminuyendo la necesidad de iluminación artificial.

Aprovechamiento de la luz solar: Al adelantar el reloj en primavera (horario de verano), se logra que oscurezca más tarde, permitiendo disfrutar de más tiempo de ocio al aire libre, lo que beneficia directamente a sectores como el turismo y el comercio.

Amortiguador social: Algunos expertos sugieren que el cambio actúa como un regulador que ayuda a ajustar los ritmos de vida a las variaciones estacionales de luz de forma más progresiva.

Seguridad vial: Se argumenta que contar con más luz natural durante las horas punta de la tarde puede contribuir a una reducción en los accidentes de tráfico.

Argumentos en contra

Desajuste del sueño: Alteración en el ritmo circadiano (reloj interno), provocando problemas de sueño, somnolencia diurna o insomnio.

Impacto psicológico y físico: Se reporta mayor cansancio (astenia), irritabilidad, dolores de cabeza (cefaleas) y cambios de humor, afectando especialmente a niños y ancianos.

Menor rendimiento: Falta de concentración, apatía y, en algunos casos, aumento de errores debido al cansancio acumulado.

Adaptación temporal: El cuerpo suele tardar entre dos días y una semana en adaptarse completamente.

Controversia científica: La evidencia científica sugiere que este cambio es perjudicial para la salud pública y, según investigaciones recientes, no reporta los ahorros energéticos que se buscaban originalmente.

Falta de sincronía: España vive en un huso horario que no le corresponde geográficamente (el de Berlín en lugar del de Londres/Lisboa), lo que acentúa el desajuste entre el reloj biológico y el social. 

La situación actual es que a pesar de que el Parlamento Europeo votó a favor de eliminar el cambio de hora en 2019, la medida está paralizada por la falta de acuerdo entre los países miembros sobre qué horario mantener de forma permanente.

***** Ya sé que en cuestión de una semana nos adaptamos al cambio de hora, pero yo lo llevo fatal, ahorremos o no, tengamos más turismo o no, haya menos accidentes o no.*****

¿ALGUIEN QUIERE OPINAR?


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