Seguro que habéis oído que sois unos máquinas cuando la euforia nos lleva a adular al personal.
Claro que sí, unos máquinas, pero ahora vamos a verlo desde el lugar de las máquinas.
En Japón, los robots ya han entrado en las fábricas de viviendas. Un ejemplo lo documentó en 2022 Kawasaki Robotics, que suministra los equipos. En su planta de Kyushu, de unos 77.850 metros cuadrados, Sekisui Heim fabrica módulos de vivienda terminados, con estructura, muros, suelos, escaleras y ventanas, que luego se unen en la parcela para formar la casa.
«La escasez de soldadores era un problema serio para nosotros», explicó Satoshi Kurahashi, responsable de las divisiones de ingeniería y de construcción de la planta. «Antes de automatizar la soldadura por puntos se necesitaban tres soldadores. Pero a medida que envejecían, asegurar soldadores de forma estable se volvió difícil».
Con los robots, la producción pasó de 55 a 65 módulos al día y la línea de montaje necesita 20 operarios menos, que la empresa ha recolocado en otras tareas. Según Kawasaki, la inversión se amortizará en unos tres años. «Lo más crucial al implantar los robots fue garantizar la precisión de los módulos», añadió Kurahashi.
En Estados Unidos nos encontramos el caso de Skanska, que publica Dusty. Esta constructora usó el robot en un centro médico de tres plantas y unos 6.500 metros cuadrados. La empresa atribuye al sistema un replanteo un 50 % más rápido, un 75 % menos de trabajo rehecho, más de tres meses recortados al calendario y 6.864 horas de trabajo ahorradas.
Casi todas las cifras de rendimiento proceden de las propias empresas o de sus clientes, sin una evaluación independiente. Dusty, por ejemplo, anuncia en su web un replanteo diez veces más rápido, pero no detalla con qué método lo compara.
También hemos oído hablar de un robot que hace casa enteras en Australia, pero si os fijáis en la casa que construye... mejor que no se comercialice, la verdad.
¿Peligra el oficio de albañil? Me da a mí que no. Estos son ejemplos de corto alcance, y no quiero ser gafe pero no le veo yo futuro a este futuro. Sigo queriendo casas con trabajadores cualificados que ganen su jornal y formen sus familias. Le ponen un poco de amor a la casa de nuestros sueños.
