421 - Poniendo las ies sobre "Esas jóvenes hijas..." de Pérez-Reverte (la polémica está servida)

Arturo Pérez-Reverte es un escritor y periodista que habla claro y dice lo que piensa sin tapujos.

Presume de "no tener ideología, sino de tener biblioteca". Y yo apoyo este "lema". Toda persona culta sabe bien lo que es tolerancia, lo que es poner los puntos sobre las ies y lo que es historia y cómo ésta se repite de forma cíclica, toda persona culta sabe controlar sus instintos y ponerse en su sitio cuando lo necesita sin apabullar, sin aplastar al contrario, toda persona culta sabe, y eso es que los países necesitan: personas cultas que sepan.

Es un gran nodefensor de internet. Y no me extraña sabiendo cómo opina al respecto, pero ese es otro cantar a analizar.

Se puede decir que sus artículos no dejan indiferente a sus lectores, sean del signo que sean.

Como ejemplo de su "pensamiento-opinión" traslado el artículo que salió publicado ahora hace un año, pero que permanece de total vigencia vistas las necronoticias de los últimos días sobre el "acoso escolar", una lacra provocada por la falta de valores, la despiadada idea de puede-más-el-que-más-tiene o el que-más-abusa, el incivismo, el culto a la individualidad y la falta de humildad al creerse el epicentro de la sociedad y no una parte más de ella.

Mi consejo es que después de leerlo hay que estar unos minutos reflexionando sobre este problema tan desgraciadamente habitual, y, en el caso de que tengamos niños-as en edad escolar, pensar en la educación que les vamos a inculcar para que ésto no sea su día a día.

ESAS JÓVENES HIJAS DE PUTA (Arturo Pérez-Reverte)

"Supongo que a muchos se les habrá olvidado ya, si es que se enteraron. Por eso voy a hacer de aguafiestas, y recordarlo. Entre otras cosas, y más a menudo que muchas, el ser humano es cruel y es cobarde. Pero, por razones de conveniencia, tiene memoria flaca y sólo se acuerda de su propia crueldad y su cobardía cuando le interesa. Quizá debido a eso, la palabra remordimiento es de las menos complacientes que el hombre conoce, cuando la conoce. De las menos compatibles con su egoísmo y su bajeza moral. Por eso es la que menos consulta en el diccionario. La que menos utiliza. La que menos pronuncia. Hace dos años, Carla Díaz Magnien, una adolescente desesperada, acosada de manera infame por dos compañeras de clase, se suicidó tirándose por un acantilado en Gijón. Y hace ahora unas semanas, un juez condenó a las dos acosadoras a la estúpida pena -no por estupidez del juez, que ahí no me meto, sino de las leyes vigentes en este disparatado país- de cuatro meses de trabajos socioeducativos. Ésas son todas las plumas que ambas pájaras dejan en este episodio. Detrás, una chica muerta, una familia destrozada, una madre enloquecida por el dolor y la injusticia, y unos vecinos, colegio y sociedad que, como de costumbre, tras las condolencias de oficio, dejan atrás el asunto y siguen tranquilos su vida. Pero hagan el favor. Vuelvan ustedes atrás y piensen. Imaginen. Una chiquilla de catorce años, antipática para algunas compañeras, a la que insultaban a diario utilizando su estrabismo -«Carla, topacio, un ojo para acá y otro para el espacio»-, a la que alguna vez obligaron a refugiarse en los baños para escapar de agresiones, a la que llamaban bollera, a la que amenazaban con esa falta de piedad que ciertos hijos e hijas de la grandísima puta, a la espera de madurar en esplendorosos adultos, desarrollan ya desde bien jovencitos. Desde niños. Que se lo pregunten, si no, a los miles de homosexuales que todavía, pese al buen rollo que todos tenemos ahora, o decimos tener, aún sufren desprecio y acoso en el colegio. O a los gorditos, a los torpes, a los tímidos, a los cuatro ojos que no tienen los medios o la entereza de hacerse respetar a hostia limpia. Y a eso, claro, a la crueldad de las que oficiaron de verdugos, añadamos la actitud miserable del resto: la cobardía, el lavarse las manos. La indiferencia de los compañeros de clase, testigos del acoso pero dejando -anuncio de los muy miserables ciudadanos que serán en el futuro- que las cosas siguieran su curso. El silencio de los borregos, o las borregas, que nunca consideran la tragedia asunto suyo, a menos que les toque a ellos. Y el colegio, claro. Esos dignos profesores, resultado directo de la sociedad disparatada en la que vivimos, cuya escarmentada vocación consiste en pasar inadvertidos, no meterse en problemas con los padres y cobrar a fin de mes. Los que vieron lo que ocurría y miraron a otro lado, argumentando lo de siempre: «Son cosas de crías». Líos de niñas. Y mientras, Carla, pidiendo a su hermana mayor que la acompañara a la puerta del colegio. La pobre. Para protegerla. Faltaba, claro, el Gólgota de las redes sociales. El territorio donde toda vileza, toda ruindad, tiene su asiento impune. Allí, la crucifixión de Carla fue completa. Insultos, calumnias, coro de divertidos tuiteros que, como tiburones, acudieron al olor de la sangre. Más bromas, más mofas. Más ojos bizcos, más bollera. Y los que sabían, y los que no saben, que son la mayor parte, pero se lo pasan de cine con la masacre, riendo a costa del asunto. La habitual risa de las ratas. Hasta que, incapaz de soportarlo, con el mundo encima, tal como puede caerte cuando tienes catorce años, Carla no pudo más, caminó hasta el borde de un acantilado y se arrojó por él. Ignoro cómo fue la reacción posterior en su colegio. Imagino, como siempre, a las compis de clase abrazadas entre lágrimas como en las series de televisión, cosa que les encanta, haciéndose fotos con los móviles mientras pondrían mensajitos en plan Carla no te olvidamos, y muñequitos de peluche, y velas encendidas y flores, y todas esas gilipolleces con las que despedimos, barato, a los infelices a quienes suelen despachar nuestra cobardía, envidia, incompetencia, crueldad, desidia o estupidez. Pero, en fin. Ya que hay sentencia de por medio, espero que, con ella en la mano, la madre de Carla le saque ahora, por vía judicial, los tuétanos a ese colegio miserable que fue cómplice pasivo de la canallada cometida con su hija. Porque al final, ni escozores ni arrepentimientos ni gaitas en vinagre. En este mundo de mierda, lo único que de verdad duele, de verdad castiga, de verdad remuerde, es que te saquen la pasta."

420 - ¿Sabes francés? Test gratuito y cursos online

Mi bachiller formó parte de un plan educativo que tenía como meta entendernos con los vecinos limítrofes, vamos que la "lengua extranjera" era el francés. 

7 años de francés, de la forma en la que se aprendía (es decir, con libro, libro y libro), no da para mucho cuando te tienes que ir al país del París de la France, ya sea de vacaciones o turisteo o para currar en algo (ahora se prefieren otros países).

Sin embargo, con el tiempo el poso que fueron generando esos 7 años de francés se convirtió en algo tan profundo y tan intenso que cuando el Presi de la République Française habló después del espantoso atentado en París una entendió todo de pe a pa. ¡¡¡ASOMBRADA ME QUEDÉ!!! (o yo sé mucho francés o el Presi habla para los extranjeros).

Por eso, animo a todo el presente a pasar un poco del inglés y a aprender este melódico idioma que obliga a poner los labios para besar cada tres palabras (idioma del amour, sin duda).

Así que si...

"¿Estás pensando en aprender francés y todavía no sabes cómo? 

Te mostramos una de las fórmulas que tiene la Alianza Francesa, se trata de realizar un curso online, y no sólo eso, lo mejor es que el método es propio, y claro han puesto en sus cursos sus más de 30 años de experiencia, esto facilita mucho la comprensión del alumno, pero no está todo!!!"

Francés sí que saben, pero ¿Español? poco y mal, jajajajajaj.

En la página hay un test online gratuito para ver tu nivel. El mío ¡¡¡alucinante!!! (no diré si por exceso o por defecto, eso es privado).

VIVE LA FRANCE!!!!

PINCHA EN LA IMAGEN.


419 - Nuestro niño exterior (Cristian Girotto)

Cristian Girotto es un artista del retoque fotográfico afincado en París.

Lo mismo hace fotografías para campañas publicitarias para revistas o marcas muy conocidas, que fotos de artistas o personajes famosos. Todo ello con un toque personal y un extraordinario manejo de las herramientas de fotomanipulación.

En esta ocasión Cristian nos acerca al niño interior que todos-as poseemos y que él, mediante sus famosos retoques, concreta en estas maravillosas fotos, con una calidad de imagen impresionante y que presumen de una naturalidad que hasta el más experto sería incapaz de contradecir.

En esta primera imagen os dejo su colección "L'ENFANT EXTERIEUR".

PINCHA EN LA IMAGEN.



En esta segunda foto os enlazo la página de Cristian Girotto con su extraordinaria galería de imágenes para que comprobéis su capacidad creadora y su inimitable percepción del retoque más visual.

PINCHA EN LA IMAGEN.


418 - Una animación interactiva en el planeta volador


Esta es una animación de lo más divertido. Se van buscando los sitios en los que se puede tocar y... TE DAN ALAS!!!!!! jajajaj.

No deja de ser un panel comercial de la marca REDBULL, pero es tan "funny" ver los clips que pasaréis un rato la mar de entretenidos pinchando aquí y allá (incluso que los peques de la casa, digo).

Pincha en la imagen.



417 - CREAR ES FÁCIL CON ESTA HERRAMIENTA

Sketchpad es una herramienta gratuita de dibujo online que nos permite dibujar y publicar imágenes en una galería propia y también guardar las imágenes directamente en nuestro ordenador.

Es una forma de sentirte libre dibujando todo lo que se pasa por nuestra cabeza.

En su política no caben los contenidos o bocetos odiosos, obscenos, racistas o inapropiados. Cosa que es de destacar en estos tiempos en los que TODO vale.


Pencil Madness era la página que anteriormente estaba en esta entrada, pero ha dejado de funcionar, así que he buscado esta otra, que es igual de buena o mejor.
Hay dibujos francamente estupendos como estos que muestro. 

El artisteo es una capacidad alucinante y a cualquiera se le puede despertar con este tipo de recursos.

Ánimo y a plasmar nuestras ideas!!!

416 - Karaoke FIN DE AÑO


La Nochevieja es un noche especial, lo veas por donde lo veas, pero sobre todo es una noche para la diversión más loca. Salir con los amigos, organizarte tu propio cotillón, no están los tiempos para derrochar 60 pavos en sombreritos y un par de copas de champán del malo, desvariar todo lo que se pueda... y cualquier cosa que implique perderse entre la masa.

Claro que hay gente más familiar que eso de "la masa" no le atrae, prefiero o, que remedio, quedarse en casa y montarse la fiesta con la familia más cercana, los pequeños-as de casa, los abuelitos, la pareja o lo que se precie.

Por eso, no me ha parecido descabellada la idea de ofrecer esta entrada.

Plantearse un karaoke para fin de año es lo más normal, no hace falta más que ver las programaciones televisivas a partir de las 2,00 de la mañana, y qué mejor que con canciones actuales que todo el mundo oye en el coche, en las tiendas, en la calle, en la radio, en casa, en los bares, en...

Pues esta es la ocasión. Desde Bruno Mars a Taylor Swift, desde Coldplay a Beyoncé, desde Selena Gómez a One Direction. Hay karaoke para rato y para todos los gustos, así que...PINCHA EN LA IMAGEN Y...


¡¡¡FELIZ NOCHEVIEJA!!!




415 - ¡¡La economía va bien!!!

Estamos en fechas de comilonas y grandes banquetes, estamos en fechas en las que la comida se convierte en la principal causa de las reuniones familiares, estamos en Navidad.

Pero si el Gobierno del PP ha dicho que la economía va bien, que el paro ha disminuido, que los españoles hemos mejorado en todo...

¿Verdad?

Nada más a propósito que este artículo de Gonzalo Suárez, atribuido a Ángeles Caso, y del que no he podido encontrar el original porque todo lo que he encontrado son referencias más o menos veladas, para tirar abajo el esplendor de la economía de las familias españolas y los derroches de los "pudientes". 

HOY COMEMOS los seis EN IKEA POR 8 EUROS por GONZALO SUÁREZ 

Perritos a 50 céntimos, albóndigas a un euro… Personas en apuros recurren a las ofertas de Ikea para comer caliente. Un cliente: «Quien pasa hambre es porque quiere»

La mujer se plantó ante el mostrador de Puri, en la cafetería del Ikea de Murcia, al caer la tarde. En una mano llevaba un billete de cinco euros; en la otra, un repóker de niños hambrientos. Pidió cinco menús infantiles: pasta, yogur y zumo a un euro por cabeza.
– Cocinera, ¡échanos más macarrones, que tenemos hambre!-, aullaban los chavales. 
– Hágales caso. Ellos tienen hambre… y yo no tengo más dinero-, terció la mujer. 
La cocinera se conmovió ante la escena. Así que, disimuladamente, sirvió un cacito extra a cada niño. «Eso sí, la madre se quedó sin cenar», recuerda. 

La cafetería de Puri, como la de las 18 tiendas de Ikea en España, lleva meses a reventar. Y no sólo de clientes que toman un tentempié mientras amueblan la casa. También hay personas en apuros económicos que combaten el hambre con las ofertas de la empresa sueca. «Desde que empezó la crisis, esto es el no parar», resopla la cocinera. 

En Ikea se puede comer todo un día por sólo tres euros. De desayuno, café y un bollo: 50 céntimos. De comida, un menú infantil: un euro. De merienda, un perrito caliente: medio euro. Y, de cena, diez albóndigas con puré de patatas y salsa de arándanos: otro euro. Más barato que cocinar en casa. 

De ahí que hayan surgido auténticos expertos en exprimir estas ofertas. Como Israel, de 36 años, y Cecilia, de 28, que visitan dos veces a la semana el Ikea de Alcorcón (Madrid), a los que hoy se ha unido la madre de ella, María Luisa. Por sólo 5,80 euros, cenan los tres: dos raciones de albóndigas, tortitas con nata, más pan, café y refresco. El trío explota todas las rendijas del sistema. El café les sale gratis porque tienen la tarjeta Ikea. El refresco es rellenable, así que comparten un vaso entre todos. Y los días que no hay oferta de albóndigas, se contentan con el menú infantil. «Con eso cenas… Aquí quien pasa hambre es porque quiere». 

Así, algunos han convertido Ikea en una especie de comedor social. En el Ikea de Jerez, tres matrimonios con hijos cenan allí casi todos los días. Piden albóndigas más un refresco para compartir. Los días especiales, añaden un cucurucho de helado para los niños. La familia duerme con el estómago lleno por cuatro o cinco euros. 
«Ni McDonald´s puede competir con esto», coinciden Silvia y Rubén, dos inmigrantes mexicanos que cenan albóndigas y refresco de cola en el Ikea de Hospitalet. «Es bueno. Es barato. Y el lugar es cómodo». 

Cuando fundó Ikea, Ingvar Kamprad solía decir: «Un estómago vacío no compra muebles». Ahora, la crisis ha falseado esta sentencia. Cada vez más clientes utilizan el atajo semioculto que permite saltarse el laberinto de muebles y plantarse directamente en la cafetería. «Muchos sólo vienen a comer», confirman los sindicatos. En Ikea no facilitan estadísticas sobre este fenómeno. En cambio, sí que confirman que han modificado su política de precios por la crisis. «Este año hemos reducido los precios de nuestros productos de alimentación más vendidos para que todo el mundo pueda comer comida de calidad a buenos precios», dice Kevin Johnson, director del área de restauración de Ikea. 

Seis millones de perritos, 16 millones de albóndigas… Las cifras de ventas son colosales. En total, sus cafeterías facturaron 55,67 millones de euros el año pasado, un 23% más que en 2009. Y eso que han recortado sus precios, lo que significa que el volumen de comida que han servido crece todavía más. 

En Alcorcón, nada hace intuir esta tendencia. La clientela parece la de siempre: jóvenes que montan su primer hogar, familias cargadas de muebles… Pero, entre el gentío, se detecta a los que sólo han venido a comer. El jubilado que rellena el café tres o cuatro veces. El cuarentón que recicla un vaso de la basura para tomar un refresco gratis. Los clientes que remolonean hasta las 17:00, cuando entra en vigor la oferta de las albóndigas a un euro. 

Entre los adictos de los meatballs está la familia Navarro-Sayabera. Por ocho euros, cenan seis: el matrimonio (Ana y Juan Jesús), los niños (Marcos e Irene) y los suegros (Rosa y Simón). Entre todos, dan buena cuenta de una ensalada y seis platos de albóndigas. 
-¿Por qué vienen a Ikea? 
-Mi mujer está en paro. Yo monto ascensores y ya sabes cómo está la construcción… Hay que ahorrar-, cuenta Juan Jesús. 

El fenómeno es cada vez más habitual en España. Aunque, de momento, ha pasado desapercibido. Aquí no se han producido las protestas de Bélgica, donde la patronal de hosteleros invitó a 200 vagabundos a Ikea para denunciar su «competencia desleal». «Tras ver las albóndigas por un euro, la gente tratará los restaurantes normales como ladrones», dijo su presidente. 

Muchos restauradores no entienden cuál es el negocio de vender diez meatballs a un euro. Y la respuesta es simple: en realidad, no es un negocio. «Ikea concibe la venta de comida como un servicio, no como una actividad de la que sacar beneficio», explica una portavoz de la multinacional sueca. 

Gracias a la cafetería, Ikea consigue que sus clientes se queden más tiempo en su local. Además, los precios ajustadísimos afianzan su imagen low cost. Tras la paliza de recorrer la tienda, lo último que ve el cliente es un perrito a 50 céntimos. 

Pese a estas irresistibles ofertas, las cafeterías de Ikea ganan dinero. O, al menos, no lo pierden. «Teniendo en cuenta que en 2011 se vendieron 16 millones de albóndigas, en raciones de 10, 15 o 20 unidades, no es difícil entender que los grandes volúmenes permitan generar lo suficiente para pagar los costes de estructura», explican en Ikea. 

Pero esta jerga de MBA no está en la mente de las personas en apuros que visitan sus instalaciones. En el Ikea de Badalona, por ejemplo, un hombre demacrado almorzaba todos los días dos perritos calientes y varios vasos de refresco. 
-Señor, que esto no es sano-, le decía la responsable del tenderete. 
-Ya, hija, pero no puedo permitirme otra cosa. 

Hace semanas que el cliente no aparece a su cita diaria. «Estoy preocupada», admite la camarera. 

De vuelta a Murcia, Puri recuerda a la pareja que pidió cuatro raciones de albóndigas: dos para comer en el momento, otras dos para un tupper. O el matrimonio de ancianos que, avergonzados, le pidieron comida gratis. «Saqué dinero de la taquilla, me puse a la cola y les invité a cenar…», recuerda. 

«A veces, este trabajo te parte el alma».