Esta táctica psicológica y propagandística explica cómo la repetición constante de un mensaje hace que nuestro cerebro lo perciba como familiar y, por tanto, como verídico, sin importar si es real o falso.
La mente humana ahorra energía y al escuchar algo varias veces, le resulta más fácil de procesar y recordar. Lo que se confunde erróneamente con una prueba de que es verdad.
Buscando información que me ayudase a comprender la necesidad de mentir, y cómo nos tragamos tantas y tantas mentiras de políticos, dirigentes, amigos-as, compañeros-as de trabajo y conocidos-as, he llegado a estos artículos que me han parecido francamente interesantes, sencillos de comprender y directos.

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